El sistema catalán de cuidado a domicilio está hecho de muchas piezas: SAD, teleasistencia, profesionales de proximidad, voluntariado vecinal. Hay, sin embargo, una pieza que a menudo queda fuera: la cadena de la comida diaria.
Un servicio que existe, pero no como sistema
Hoy, la comida a domicilio la ofrecen ayuntamientos concretos, fundaciones, empresas privadas y servicios como Pepeta, cada uno con sus reglas y su modelo. La cobertura depende de dónde vivas. Eso no es sostenible para un sistema que quiere que las personas envejezcan en casa.
Qué debería hacer una política pública
- Reconocer la comida como parte del cuidado, no como un complemento opcional.
- Garantizar cobertura territorial — no solo en las capitales.
- Fijar estándares mínimos de calidad nutricional, con seguimiento.
- Coordinarse con el SAD existente, sin duplicar servicios.
El papel de operadores como Pepeta
Una política pública no excluye a los operadores privados o sociales; los integra. Pepeta está dispuesta a trabajar con las administraciones catalanas en esta dirección. Lo que hace falta es voluntad institucional para hacerlo.

